¿Vas a emprender? Reflexiones para no pillarte los dedos


Tras varias experiencias laborales de todo pelaje, siempre por cuenta ajena, surgió la ocasión de «hacerlo» de otra manera. Esa otra manera fue convertirme en socia-trabajadora; es decir: empresaria y (auto)empleada en mi propio proyecto. Lo que se suele llamar emprendimiento, vaya.

Desde enero de 2014 hasta el principios de este año he estado vinculada profesionalmente a Punto Abierto, una pequeña empresa cooperativa fundada en 2009.

La ocasión de unirme al equipo vino de mano de algo a priori negativo, como lo es un despido por causas económicas. Pero, como soy de las que creen que los cambios siempre son para bien, aproveché la ocasión para parar y pensar. Aunque parezca una simpleza, es algo que cuesta horrores hacer. Cuando nuestra vida cotidiana se convierte en un maremágnum de cosas a hacer en 24 horas, que se quedan cortas siempre, no es fácil darle al pause y reflexionar.

El cambio de chip: de empleada a socia

Cuando empiezas en un trabajo nuevo siempre estás algo desorientada y necesitas un período de adaptación. Pero, en este caso, los cambios trascendían a lo habitual. No solo se trataba de un puesto diferente; también cambiaba radicalmente mi posición en el proyecto, la responsabilidad y, sobre todo, las expectativas.

En resumen, en pocos meses mi mente tuvo que pasar de lo viejo conocido —estructuras completamente verticales, ser empleada y tener un compromiso limitado— a lo nuevo por conocer: compartir la gestión de una empresa de forma horizontal, sin jefes, aportar capital como socia y ser, también, trabajadora.Emprendimiento: consejos y reflexiones útiles

Al principio, este cambio tan estructural puede parecerte algo nimio. Después de tantos años trabajando para otras personas, solo ves ventajas en establecerte por tu cuenta. Pero a medida que pasan los meses, ves también que tienes montones de tics, vicios o tendencias muy interiorizadas que ya no sirven y debes cambiar por tu bien y el de tu empresa.

En mi caso, pasada la fase del entusiasmo y la novedad, llegó un período de desconcierto. De repente ves todas las tareas poco agradecidas que tienes que asumir, las dificultades para conseguir clientes, o lo cuesta arriba que se hace conseguir una viabilidad mínima. Tienes claro el qué, pero toca buscar el cómo, y no hay receta mágica. Además, al haberte sumado a un proyecto que ya existía, los cambios no son ágiles y los problemas se arrastran.

El equipo: premisas para que funcione

Cuando la cosa aprieta —por eso me gusta decir que lo mío es el autoempleo, más que el emprendimiento con inversión detrás—, hay que ser prácticas y ejecutivas. Trabajar en equipo nunca es fácil, pero es posible complementarse y ser eficaces y más fuertes.

Desde mi experiencia, para embarcarte en un proyecto con otras personas y que funcione, se tienen que dar algunas condiciones:

Estar en el mismo momento vital

¿Sabes cuando te dejan con el argumento de que «estamos en momentos vitales diferentes»? Aunque a veces suene a excusa, tiene mucho de verdad, y aplica también para las relaciones profesionales.

Es decir, tenéis las mismas necesidades —más o menos—, las mismas expectativas, el mismo estilo de vida —más o menos también—, y los mismos o parecidos plazos para conseguir cosas o tirar la toalla. Añadiría también el mismo grado de madurez psicológica.

Marcarse el mismo objetivo

Y similares formas de conseguirlo, al menos, a priori: suena a obviedad, pero esto hay que tenerlo muy claro. Si montas algo con una persona que solo busca un entretenimiento y tú estás más por crearte tu puesto de trabajo, la cosa descarrilará tarde o temprano. Si tu socio/a no quiere tener como clientes a empresas grandes y tú estás a tope orientado/a hacia las multinacionales, acabaréis cada uno/a por su lado. ¿He sido clara, no?

Tener la misma idea de negocio

O sea, el mismo concepto de qué es lo que os traéis entre manos: hay muchas formas de hacer lo mismo, dar servicios parecidos y, algunas, pueden ser contradictorias. Toca definir en equipo, desde los inicios, qué es eso que vais a ser en conjunto.

Emprendimiento: consejos y reflexiones útiles

Ejercitar la capacidad de autocrítica

Para mí, va de la mano de la flexibilidad y el saber adaptarse a los cambios. Si has comprobado que algo o alguien no funciona, deséchalo, por penita que dé. No podemos obviar las emociones, pero sí debemos intentar ser lo más racionales posibles en nuestro emprendimiento.

Revisar lo que hemos hecho desde un punto de vista crítico nos ayudará a mejorar y cambiar lo que no sirve. Los paños calientes acaban convirtiéndose en palos en la rueda; piensa que no rendirse a sentimentalismos no es sinónimo de ser cruel. En resumidas cuentas: usa el coco y deja la patata un poco.

[bctt tweet=”En un equipo de trabajo, mejor si prima lo racional sobre lo emocional” username=”mdominguezdiaz”]

Aunque se den las mejores condiciones, siempre será necesario un período de ajuste, tanto a nivel personal como de equipo. Cuenta con sensaciones nuevas —o no tanto, aunque trabajaras antes por cuenta ajena— como la incertidumbre, el miedo al fracaso o la frustración. Gestionarlas bien es vital para la salud del equipo y la nuestra propia.

Optimizar el ritmo diario para mejorar

La cotidianeidad gira en torno al trabajo para otros —en este caso, clientes, pero aunque seas tu propio jefe siempre trabajarás para otras personas— y el trabajo interno para el mantenimiento y crecimiento de la empresa.

En este último caso, además de las tareas más ingratas a las que me refería más arriba, tenemos que sumar otras que son clave si pensamos a largo plazo:

Alimentar diariamente nuestra imagen de marca

Manejar un blog corporativo ajustado a nuestras necesidades, difundir sus contenidos vía redes sociales, cuidar la línea estética en cada imagen que diseñemos, generar contenidos de valor —ebooks, infografías, newsletters con chicha, etc.—.

También es buena idea  participar en charlas o jornadas —e imaginarlas y organizarlas—, así como ofrecer formación presencial u online.

Todo esto redundará en un mejor posicionamiento de nuestra marca, un aumento de su conocimiento por parte del público y la asimilación en sus mentes de los valores de nuestra empresa: originalidad y creatividad, expertise, cercanía y colaboración, etc.

Buscar nuevas líneas de negocio

Como decía anteriormente, si algo no funciona, no es rentable o vemos que no compensa por alguna razón, habrá que eliminarlo y buscar otro camino. Llegar a esta conclusión implica un trabajo de análisis previo de los resultados que hayamos obtenido en un período de tiempo. También tener la mente fría y darle uso a la capacidad de decidir racionalmente.

¿A qué me refiero en este punto? Pues a desarrollar nuevos productos o servicios, definirlos con concreción y estimar tiempo/esfuerzo para darles salida con impacto y éxito.

[bctt tweet=”Invierte tiempo de calidad y ganas en mantener y mejorar la imagen de tu marca” username=”mdominguezdiaz”]

Vender, vender y vender

No, la clientela no llega por sí sola, una pena. Las recomendaciones, siempre bienvenidas, acaban por agotarse.

Si lo tuyo no es un producto de primera necesidad o un servicio básico, con más razón debes invertir tiempo y recursos en un plan de ventas. Sabrás a qué me refiero cuando te dedicas a dar un servicio en el que la gente invierte en  muy contadas ocasiones a lo largo de años, como por ejemplo, una web.

Parar, reflexionar y tomar decisiones

De vez en cuando hay que arañar tiempo y ponernos nota; pero, sobre todo, detectar «causas de». Una muy buena forma de mejorar es aprender de nuestros propios errores y allanar el terreno para aplicar cambios.

A estas actividades de «fondo» debemos dedicarle el mismo tiempo, o más, que a los proyectos de clientes. Solo así conseguiremos que el negocio fluya y no haya picos de trabajo seguidos de épocas de incertidumbre y desierto más solitario.

Emprendimiento: consejos y reflexiones útiles

En conclusión

Lo que extraigo de esta experiencia empresarial —y de otras personales— es muy básico: hay que saber parar. Que nuestro piloto automático no nos boicotee; decir «hasta aquí he llegado» no es un fracaso. La pérdida sería continuar sin verlo claro y sufrir, tarde o temprano, las consecuencias.

Define primero qué quieres

Si la necesidad te apremia, mejor piensa de forma práctica; piensa en autoempleo. Si tienes tiempo y dineros, dedícate al emprendimiento y atrabajar para ver si poco a poco la cosa va marchando.

La cooperación es posible, competir es necesario

Me quedo con que la competencia entre personas o proyectos no es negativa, per se; nos ayuda a poner más ganas en lo que hacemos. En definitiva, a sacar lo mejor. También con que colaborar y contribuir para conseguir un objetivo común es la base de un equipo de trabajo. Igualmente lo será si has montado una empresa con más personas. Por eso, en el momento que alguien empieza a anteponer sus intereses sobre los del proyecto, hay que pararse y tomar medidas.

En esta línea, creo que es muy necesario recibir reconocimiento de nuestro entorno; del mismo modo, es un acto de generosidad muy sano otorgarlo a quien se lo merece.

Y no perdamos de vista una cosa: puedes competir contigo misma, no solo con otras personas —o contra otras, como cree mucha gente que es la única manera posible—.

Júntate con quien puedas compartir una misma «línea»

Aquí seré breve, casi telegráfica: hablo de niveles parecidos de madurez, de inteligencia emocional; también de intereses y/o objetivos vitales. De una implicación equivalente.

Sé práctico/a al 100%, o inténtalo

Ten en cuenta que las herramientas son neutras; es bueno o malo el uso que les demos. Si alguna no te sirve o se te queda corta, cámbiala aunque tengas que vencer resistencias. La coherencia total es imposible; si abogas por el software libre nadie debería mirarte mal por usar Photoshop si tu exigencia y necesidades son profesionales.

Piensa en grande y lejos

El ahora es solo un medio para llegar a tu objetivo. No seas cortoplacista o el día a día acabará por sobrepasarte.

[bctt tweet=”Reflexiones sobre #emprendimiento desde el punto de vista humano y de negocio” username=”mdominguezdiaz”]

María Domínguez

Ayudo a posicionar en internet proyectos nuevos y a mejorar la presencia de los que no lo son tanto. Resuelvo dudas, diseño y ejecuto soluciones. Escucho.

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